El envío de Ethers

El proceso de enviar dinero, recibirlo o efectuar pagos con Ethereum es, por ejemplo, tan fácil como enviar un e-mail. De ahí parte su éxito, pues puede ser utilizado por todo el mundo con suma facilidad.

De la misma manera que existen direcciones de correo electrónico, también existen direcciones Ethereum que nos permiten enviar y recibir esta moneda digital. Para empezar a usar Ethereum lo primero que debemos hacer es generar una de estas direcciones usando una aplicación Ethereum (una cartera). Estas aplicaciones las veremos más adelante, pero primero centrémonos en ver cómo funcionan las direcciones.

Puedes generar tantas direcciones como quieras y son, todas ellas, absolutamente gratuitas. Además, no hace falta estar conectado a internet para generar una dirección, pues recuerda que no hay ninguna institución o empresa en la que sea necesario registrarse. Estas direcciones se generan mediante unos cálculos matemáticos que logran hacer probabilísticamente imposible que puedan generarse dos iguales. Esto quiere decir que nadie, ni con todos los superordenadores del mundo calculando durante miles de años, podrían conseguir acceso a tus fondos.

Criptografía de Ethereum

Cada dirección consta de dos partes que están matemáticamente correlacionadas:

La dirección pública es aquella con la que tú te identificas de cara al mundo. Cualquiera que sepa tu dirección pública podrá enviarte ethers en cualquier momento
La clave privada (secreta) es aquella que permite autenticarte, acceder a los fondos que tengas en esa dirección o realizar envíos. Por este motivo es muy importante que nunca muestres tu clave privada pues daría a cualquiera que la supiera acceso a tus fondos. La mayoría de las aplicaciones Ethereum se aseguran de mantener tu clave privada protegida bajo contraseña (cifrada).

¿Dónde se guardan los ethers?

A pesar de que es innecesario saber esto para usar Ethereum, considero que es muy importante explicarlo para que cualquiera pueda hacerse una idea más precisa de su funcionamiento y sentirse así más familiarizado con este sistema. ¡Después de todo se trata de nuestro dinero!

Los ethers que nosotros recibamos en nuestra dirección Ethereum no representan ningún archivo de nuestro ordenador, ningún metal, papel o cadena de texto, sino que en realidad se trata de un valor que nuestra dirección puede tener. De la misma manera que la cuenta de tu banco no representa dinero que está literalmente ahí, sino que es un valor que tu banco le da a tu cuenta.

Ejemplo: Mario tiene 50€ en su cuenta de banco y por lo tanto el valor de la cuenta de Mario es de 50€.
Cuando Mario se gasta 20€, el banco hace un registro de la transacción y apunta el nuevo valor de la cuenta de Mario que ahora es de 30€.

Las direcciones de Ethereum funcionan de la misma manera. A cada dirección le corresponde un valor que puede ser mayor o menor según las transacciones de envío o recepción que se hagan. Aquí es cuando entra en funcionamiento la red “peer to peer” que mencionamos anteriormente. Los nodos interconectados se encargan de registrar el nuevo valor de la dirección y difunden la información de dicha transacción por toda la red, quedando respaldada de forma inalterable gracias a un complejo sistema de seguridad criptográfico.

Ejemplo: Mario tiene 10 ethers y decide enviar 2 a María.
Mario usa su clave privada para autenticarse y anunciar una nueva transacción en la red. Posteriormente la red Ethereum toma nota de esta transacción y registra el nuevo valor de la dirección de Mario y de María: “Dirección de Mario: 8 ethers / Dirección de María: 2 ethers“. Esta nueva transacción queda ahora respaldada en un registro colectivo e inalterable para que nadie puede modificar ni hacer trampas. Cuando María quiera gastar sus ethers, el proceso se repetirá de nuevo.

Este sistema resulta infranqueable y hace imposible cualquier tipo de trampa. Sin embargo y por esta misma razón, todas las transacciones son absolutamente públicas y transparentes, algo que en el sistema tradicional no ocurre. ¿Es eso malo? No, pues nadie conoce la identidad de la persona que hay detrás de la dirección usada (a menos que esta lo haga saber) y se preserva la privacidad de los usuarios. Para el resto de personas tu transacción será sólo un número, sin que sepan quién ha enviado o quién ha recibido el dinero. De esta manera se obtiene un sistema que no sólo es seguro a nivel informático sino también da confianza gracias a su transparencia inherente.

Respondiendo a la pregunta inicial: el valor de tu dirección Ethereum queda respaldado en toda la red de miles de ordenadores. Lo único que necesitas, por lo tanto, es tu clave privada. Con estas “credenciales” tú puedes acceder a tus etners desde cualquier ordenador conectado a internet. Tanto en la teoría como en la práctica este sistema es viable y muy seguro, pues sólo el conocedor de la clave privada puede emitir una transacción válida.

Intercambio de ethers
Dinero digital
En la siguiente página, entenderemos el funcionamiento de las direcciones de la red Ethereum:

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